Histéresis es un término usado por la física para definir sistemas que no retornan completamente a su estado original después de una perturbación, sino que el estado del mismo responde a su historia reciente. Como tantos otros, la economía los toma tiempo después y los resignifica. En este caso, lo propio fue hecho en un comienzo por Blanchard y Summers (1987), destacando la relación que existe entre el desempleo pasado y la actual.
Existe cierto consenso, sobre todo en ciertos ámbitos neokeynesianos, en destacar la relevancia de la política monetaria como mecanismo de estabilización de la economía en períodos de estancamiento. Por el contrario, suele señalarse la peligrosidad de la misma en períodos en que la economía se encuentra cercana al producto potencial.
En particular, en la órbita de la curva de Phillips, los intentos por alterar momentáneamente la tasa de desocupación a costa de soportar una mayor tasa de inflación, llevan a un corrimiento de la curva de forma tal que, en el futuro, cuando se retorne a la tasa de desocupación de equilibrio, se alcance la misma con una mayor tasa de inflación.
Aplicaciones posteriores del concepto de histéresis hicieron hincapié al desempleo de largo plazo, detallando factores como el desaliento o la desinversión en capital humano que implica el avance tecnológico con conocimiento estancado (del desocupado) puede llevar a que la tasa de desocupación de equilibrio sea más alta tras un proceso de alta desocupación.
En sí, lo que me interesa señalar en esta oportunidad, muy brevemente, es la presencia de estos factores en la reciente historia argentina.
Más allá de la dificultad de encontrar la tendencia del crecimiento o la tasa de desocupación de equilibrio de Argentina, entiendo que algunas cosas pueden decirse. Dudo que alguien se la juegue por una tendencia del 9% anual de crecimiento y tampoco por una tasa de desocupación de equilibrio por encima del 10%.
Entiendo que, como evidencia de lo primero, la economía va mostrando de a poco que este rítmo de crecimiento puede ser demasiado elevado, sin embargo, la políticas llevadas a cabo no parecen darse por entendidas. Sólo como ejemplo (y para molestar a Elemaco) pongo 2 gráficos que me llamó bastante la atención el resultado que observé. La impresión que me dan es que la política monetaria podría eventualmente estar siendo muy expansiva, lo mismo que la política fiscal la cuál crece en porcentaje del PBI (lo que muestra que lo hace por encima de otras variables de la demanda agregada).
Entonces, si fuese cierto que ya pueden observarse ciertos indicios de sobrecalentamiento (a pesar del frío que hace), por qué puede darse con una tasa de desocupación tan elevada?. Bueno, con lo que decía antes intento dar una explicación: los años de alta desocupación arrojaron un “núcleo duro” de personas que sufrieron una gran desinversión en capital humano (dados los fuertes avances tecnológicos de los últimos 10 años) o bien asoman los 30 años sin haber tenido un trabajo estable. Esto puede verse también en el dato, aparentemente paradójico, de gente que quiere trabajar y no puede y empresas que quieren contratar y no consiguen quien.
Así me encasillan feo, es mi opinión que la realidad siempre guarda un rol para el estado. La crisis exigía del mismo políticas tendientes a coordinar oferta y demanda dado el bruto problema de demanda efectiva que se observaba. Hoy la cosa ya no es tan así (dos datos fresquitos: ISAC +0.1% y Supermercados +14.6%, ambos desestacionalizado abril 2006-abril 2007), más bien lo que se ve es lo contrario: una demanda que crece fuerte y una oferta que no llega a acompañar. Por ende, creo que es momento para bajar el acelerador al empuje que se da desde las variables macro que maneja el estado, para dejar lugar a políticas más focalizadas como son: encontrar la vía de inclusión (por ej: vía capacitación) de aquellos desplazados del mercado laboral y generar ámbitos más favorables para la realización de negocios y el aumento de la inversión.
Ésto no implica necesariamente perseguir políticas “market friendly” recetadas desde afuera sino que, por el contrario, también aquí hay lagar para la heterodoxia de la que gusta el gobierno nacional: fomento a algunos sectores, movimientos de la carga impositiva de la exportación de bienes industrializados a materias primas (no exportar poroto de soja como tal ni el fruto de las explotaciones mineras sin procesar), incubadoras de start ups, etc. Ninguna economía que haya alcanzado el desarrollo en los últimos años lo hizo sin señales claras del estado (mal que a Phelps le pese –para los que estuvieron...-), la alta tecnología en Corea del Sur y el software en Irlanda son meros ejemplos.
En conclusión, la idea de histéresis nos aporta dos ideas claras: por un lado que la desocupación de largo plazo puede tener causas más profundas que las que generalmente se toman y, por otro, que una política monetaria en búsqueda de un crecimiento más acelerado, sobre todo en un país como Argentina con una historia tan rica en procesos de alta inflación (donde la economía rápidamente tiende a indexarse, véase, por ejemplo, la situación actual de los alquileres), puede llevarnos a tasas de inflación que tal vez después no resulte tan sencillo disminuir. Tal vez sea tiempo de buscar el crecimiento con un herramental más heterodoxo aún y no estoy convencido que el gobierno vaya a sentirse incómodo con esto.
Existe cierto consenso, sobre todo en ciertos ámbitos neokeynesianos, en destacar la relevancia de la política monetaria como mecanismo de estabilización de la economía en períodos de estancamiento. Por el contrario, suele señalarse la peligrosidad de la misma en períodos en que la economía se encuentra cercana al producto potencial.
En particular, en la órbita de la curva de Phillips, los intentos por alterar momentáneamente la tasa de desocupación a costa de soportar una mayor tasa de inflación, llevan a un corrimiento de la curva de forma tal que, en el futuro, cuando se retorne a la tasa de desocupación de equilibrio, se alcance la misma con una mayor tasa de inflación.
Aplicaciones posteriores del concepto de histéresis hicieron hincapié al desempleo de largo plazo, detallando factores como el desaliento o la desinversión en capital humano que implica el avance tecnológico con conocimiento estancado (del desocupado) puede llevar a que la tasa de desocupación de equilibrio sea más alta tras un proceso de alta desocupación.
En sí, lo que me interesa señalar en esta oportunidad, muy brevemente, es la presencia de estos factores en la reciente historia argentina.
Más allá de la dificultad de encontrar la tendencia del crecimiento o la tasa de desocupación de equilibrio de Argentina, entiendo que algunas cosas pueden decirse. Dudo que alguien se la juegue por una tendencia del 9% anual de crecimiento y tampoco por una tasa de desocupación de equilibrio por encima del 10%.
Entiendo que, como evidencia de lo primero, la economía va mostrando de a poco que este rítmo de crecimiento puede ser demasiado elevado, sin embargo, la políticas llevadas a cabo no parecen darse por entendidas. Sólo como ejemplo (y para molestar a Elemaco) pongo 2 gráficos que me llamó bastante la atención el resultado que observé. La impresión que me dan es que la política monetaria podría eventualmente estar siendo muy expansiva, lo mismo que la política fiscal la cuál crece en porcentaje del PBI (lo que muestra que lo hace por encima de otras variables de la demanda agregada).

Entonces, si fuese cierto que ya pueden observarse ciertos indicios de sobrecalentamiento (a pesar del frío que hace), por qué puede darse con una tasa de desocupación tan elevada?. Bueno, con lo que decía antes intento dar una explicación: los años de alta desocupación arrojaron un “núcleo duro” de personas que sufrieron una gran desinversión en capital humano (dados los fuertes avances tecnológicos de los últimos 10 años) o bien asoman los 30 años sin haber tenido un trabajo estable. Esto puede verse también en el dato, aparentemente paradójico, de gente que quiere trabajar y no puede y empresas que quieren contratar y no consiguen quien.Así me encasillan feo, es mi opinión que la realidad siempre guarda un rol para el estado. La crisis exigía del mismo políticas tendientes a coordinar oferta y demanda dado el bruto problema de demanda efectiva que se observaba. Hoy la cosa ya no es tan así (dos datos fresquitos: ISAC +0.1% y Supermercados +14.6%, ambos desestacionalizado abril 2006-abril 2007), más bien lo que se ve es lo contrario: una demanda que crece fuerte y una oferta que no llega a acompañar. Por ende, creo que es momento para bajar el acelerador al empuje que se da desde las variables macro que maneja el estado, para dejar lugar a políticas más focalizadas como son: encontrar la vía de inclusión (por ej: vía capacitación) de aquellos desplazados del mercado laboral y generar ámbitos más favorables para la realización de negocios y el aumento de la inversión.
Ésto no implica necesariamente perseguir políticas “market friendly” recetadas desde afuera sino que, por el contrario, también aquí hay lagar para la heterodoxia de la que gusta el gobierno nacional: fomento a algunos sectores, movimientos de la carga impositiva de la exportación de bienes industrializados a materias primas (no exportar poroto de soja como tal ni el fruto de las explotaciones mineras sin procesar), incubadoras de start ups, etc. Ninguna economía que haya alcanzado el desarrollo en los últimos años lo hizo sin señales claras del estado (mal que a Phelps le pese –para los que estuvieron...-), la alta tecnología en Corea del Sur y el software en Irlanda son meros ejemplos.
En conclusión, la idea de histéresis nos aporta dos ideas claras: por un lado que la desocupación de largo plazo puede tener causas más profundas que las que generalmente se toman y, por otro, que una política monetaria en búsqueda de un crecimiento más acelerado, sobre todo en un país como Argentina con una historia tan rica en procesos de alta inflación (donde la economía rápidamente tiende a indexarse, véase, por ejemplo, la situación actual de los alquileres), puede llevarnos a tasas de inflación que tal vez después no resulte tan sencillo disminuir. Tal vez sea tiempo de buscar el crecimiento con un herramental más heterodoxo aún y no estoy convencido que el gobierno vaya a sentirse incómodo con esto.